Colapsadas las áreas de urgencias y hospitalización en San Gil por intoxicación masiva de origen hasta ahora desconocido.

En las droguerías de la Capital Turística de Santander se agotaron los sueros y en las tiendas empieza a escasear el agua embotellada o en bolsa.

Foto Cortesia facebook

Según confirmó a Ecolecuá la jefe de Medicina Interna del Hospital Regional de San Gil, Julieta Rueda García, hasta el mediodía de este domingo habían sido atendidos 150 pacientes en esta Empresa Social del Estado y 70 más en la Clínica Santa Cruz de la Loma.

Todos con vómito o diarrea o con ambos síntomas.

La profesional consideró la situación como «muy grave» porque también se han intoxicado médicos, como ella y su familia, y enfermeras.

Incluso están con esos síntomas profesionales de la salud que atienden a pacientes covid-19 tanto en la sala general respiratoria como en las unidades de cuidados intermedios e intensivos, «que a propósito están full», es decir, con ocupación 100%.

La Jefe de Medicina Interna del Hospital dijo que los 220 intoxicados atendidos hasta el mediodía de este domingo «no incluye a las personas que consultan las droguerías o que no salen de sus casas aún estando enfermas, podríamos decir que por cada paciente que va al hospital o a la clínica o a una droguería hay cinco más intoxicados», dijo.

Indicó que se desconoce cuál puede ser la causa y por eso recomendó una investigación al agua que están consumiendo los sangileños tomando muestras en las bocatomas y en los grifos de las casas en varios sectores del municipio.

El gerente de la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo de San Gil (Acuasan), Luis Francisco Ruiz, descartó que este problema sanitario se deba al agua que suministra esta Triple A.

«Esto sucede siempre que empieza el verano en las zonas cálidas: los alimentos se descomponen más rápido. También puede ser consecuencia de los malos hábitos alimenticios de las fiestas de fin de año», afirmó en diálogo con Ecolecuá.

Otra de las posibles causas que señaló es la remoción de sedimientos en los tanques domésticos de agua como consecuencia de las temperaturas elevadas que ha habido en San Gil.

Insistió que no puede atribuirse la causa de esta intoxicación al agua que suministra Acuasan porque hay pacientes que han consultado vómito o diarrea y no consumen el líquido que suministra esta empresa porque viven en el sector rural.

«Si fuera por el agua que suministramos, se intoxicarían las 22 mil familias que son usuarias de nuestro acueducto», expresó.

Sin embargo, la doctora Julieta Rueda García recordó que no todos los organismos humanos reaccionan igual y no todos van al hospital o a la clínica.

El Gerente de Acuasan defendió la calidad del agua que entrega esta empresa «a la que le hacemos revisiones cada semana» e indicó que hay una cuadrilla revisando las redes de acueducto y alcantarillado en este momento.

A raíz de este brote de intoxicación, esta empresa emitió un comunicado en el que asegura que «es totalmente falso» el audio de una mujer divulgado ayer en whatsapp según el cual el problema se deba al rompimiento de un tubo de aguas negras en el municipio de Curití cuya descarga está cayendo supuestamente a la quebrada del mismo nombre.

Ruiz Cediel dijo a este medio que sí se presentó un daño pero en la red de conducción del agua que se capta en esa corriente que impedía que el líquido llegara a la nueva planta de tratamiento del acueducto.

Añadió que también se presentó, en la noche del sábado, otra avería en la línea de aducción de la red hidráulica del barrio José Antonio Galán, que ya fue solucionado.

Aseguró que ninguno de estos dos eventos tienen relación con el brote de intoxicación.

Entre tanto, una fuente autorizada del Hospital Regional de San Gil, que pidió la reserva de su identidad, recomendó a los habitantes de este municipio consumir agua embotellada en las próximas 24 horas mientras las autoridades sanitarias y Acuasan determinan la causa de este problema.

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