EL MAL EJEMPLO

OSCAR RODRIGUEZ ORTIZ

COLUMNISTA INVITADO

La Corte dictó una providencia en sede de tutela teniendo en cuenta los desmanes de la policía en las protestas del pasado 21N y revividas el pasado 9 de septiembre cuando fueron asesinadas, al menos nueve personas en Bogotá y dos en Soacha. Estos asesinatos por la espalda y a sangre fría son materia de “exhaustiva investigacion”.

Los hechos ocurrieron ante la mirada de muchos que grabaron en video. Vimos como en San mateo un prospecto de asesino disparaba a diestra y siniestra a ciudadanos inermes que corrían en un claro ejemplo de un uso indebido de la fuerza policial y también actos vandálicos en Bogotá cometidos por personas que parecían actuar con algún nivel de organización con intercambio de armamento con uniformados. Solo esperamos que la justicia determine y pronto, quien es responsable y de qué.

Pero volvamos al fallo judicial. A raíz de las grabaciones obtenidas por organizaciones protectoras de derechos humanos que daban cuenta de la criminalización de la protesta, del abuso policial, del uso inadecuado de armas, de las detenciones y golpizas arbitrarias en esos centros delincuenciales llamados CAI, se impetro (Aclaro no es una acción de Petro) una acción de tutela en marzo pasado buscando la protección del derecho a la protesta pacífica, sin infiltrados y en sana paz.

Como es bien conocido por quienes llevamos más de media vida litigando, los trámites judiciales llevaron algo más de seis meses hasta que la sala civil de la Corte Suprema de Justicia, en una extensa sentencia, decidió que efectivamente estaban probadas las vulneraciones al derecho a manifestarse contra estos abusos y ordenó que no se repitieran y se adoptaran las medidas necesarias para ello.

Que se debía implementar un reglamento policial, que, se debía hacer una revisión de los procedimientos y aplicar unos correctivos. 

Lo que menos se quiere en nuestro país es que se tomen decisiones en las que los ciudadanos se armen para contrarrestar la violencia policial como ha ocurrido en E.E.U.U. y México y procedan por su propia mano a poner en cintura a los abusadores. 

 Vemos entonces amigos que nuestra sociedad, aquella que tenía unos valores sociales y democráticos se está transformando en una sociedad resentida porque ve diariamente que los poderosos y los mandatarios no les pasa nada así cometan arbitrariedades como la de jugar con la justicia y ponerla a su disposición con maniobras de “grandes abogados” según los medios al servicio de ellos mismos mientras que al pueblo, por cualquier estornudo se le apalea, castiga y hasta se mata.

Esta parodia se complementa con las actuaciones de una Fiscalía General informando que estos hechos que afectaron la integridad de decenas de policías, algunos civiles y produjeron cuantiosos daños en el patrimonio público se originaron por el actuar de cuatro personas, de la guerrilla y hasta de un delincuente que organizo el vandalismo desde la cárcel. Nada más patético.

Para el Gobierno la protesta no es legítima y, cualquier excusa por el uso indebido de la fuerza le representa una afrenta y por ahora se niegan a reconocerlo.

La Corte ha dado una orden de excusarse por estos hechos de barbarie ante el país, si se quiere, porque la palabra perdón con su acentuada tilde de honor es desconocida por estos mandatarios arrogantes y pusilánimes a la vez.

La Corte ha dado una orden de PEDIR PERDON y es de estricto cumplimiento y el deber de un ministro es CUMPLIRLA por mas encumbrado que se crea. Aquí vale parodiar la frase del presidente de México: NADIE POR ENCIMA DE LA LEY ¡

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