LOS INTERESES EN LA REGION METROPOLITANA POR ÓSCAR RODRÍGUEZ ORTIZ


Óscar Rodríguez Ortiz
rodriguezcastellabogadosc@gmail.com
@opinadorscar
Corría el año 2012 cuando el alcalde de Bogotá hizo los contactos con el
alcalde de Soacha de ese entonces con el objeto de presentar un proyecto
de Región Metropolitana en forma conjunta. Ya el Distrito había adelantado
tres estudios que permitían esta iniciativa, hecho que no fue recordado por el
ahora senador Gustavo Petro en su intervención virtual reciente ante el
Concejo de Soacha.
En este intento de crear un área metropolitana entre las dos entidades, se
planteó una consulta popular frente al proyecto de constitución de esa nueva
entidad administrativa, inscrito ante Registraduria del Estado Civil en
diciembre de 2012 con base en las reglas de ese momento previstas en la
Ley 128 de 1994. La suerte no estaba del lado de estos mandatarios pues,
faltando menos de dos meses para dicha consulta popular, el Congreso de
Colombia sancionó la Ley 1625 de abril 29 de 2013 o ley orgánica de áreas
metropolitanas que cambió las reglas del juego y frenó de tajo el proceso de
creación de dicha área metropolitana entre Soacha y Bogotá. De haber
logrado este objetivo el ahora exalcalde de Soacha hubiera hecho historia,
pero no lo logro como tampoco logro la curul de diputado tiempos después.
Con el texto APROBADO en segunda vuelta COMO CONSTA EN LA
SESIÓN DEL DÍA 04 DE JUNIO DE 2020, ACTA NÚMERO 40 EL
PROYECTO DE ACTO LEGISLATIVO N° 023 DE 2019 SENADO N° 182 DE
2019 CAMARA “POR EL CUAL SE MODIFICA EL ARTICULO 325 DE LA
CONSTITUCION POLITICA DE COLOMBIA Y SE DICTAN OTRAS
DISPOSICIONES” (El texto aprobado en última vuelta no ha sido publicado
pero no tuvo mayores cambios) tenemos:
“ARTÍCULO 1°. Modifíquese el artículo 325 de la Constitución Política de
Colombia así:
ARTÍCULO 325. El Distrito Capital, el Departamento de Cundinamarca, y los
municipios de Cundinamarca que se asocien, con los que comparte
dinámicas territoriales, ambientales, sociales o económicas, podrán
conformar la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca bajo los
principios de equidad territorial y convergencia socioeconómica, con el fin de
garantizar la ejecución de planes y programas de desarrollo sostenible y la prestación oportuna y eficiente de los servicios a su cargo, dentro de las
condiciones que fijen la Constitución y la ley. El Distrito Capital también podrá
conformar una región administrativa con otras entidades territoriales de
carácter departamental. La Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca
será una entidad administrativa de régimen especial.
Las entidades territoriales que la conformen mantendrán su autonomía
territorial. La Región Metropolitana Bogotá Cundinamarca contará con un
Consejo Regional, que será su máximo órgano de gobierno conformado
por el Alcalde Mayor de Bogotá, los Alcaldes de los municipios de
Cundinamarca que se asocien y el Gobernador de Cundinamarca
En su jurisdicción las decisiones del Consejo tendrán superior jerarquía
sobre las del Distrito, las de los Municipios que se asocien y las del
Departamento de Cundinamarca, en lo relacionado con los temas objeto de
su competencia. Los municipios de Cundinamarca que se asocien no podrán
incorporarse al Distrito Capital, ni perderán su autonomía territorial, por medio
de la creación de la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca.
Parágrafo Transitorio. Tras la promulgación de este Acto Legislativo, la
Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca quedará constituida por el
Distrito Capital y el Departamento de Cundinamarca. La Alcaldía Mayor
de Bogotá D.C., y la Gobernación de Cundinamarca consultarán esta
vinculación con el Concejo Distrital y la Asamblea Departamental de
Cundinamarca, respectivamente. Una Ley Orgánica definirá el
procedimiento y las condiciones para la incorporación de los
municipios a la Región Metropolitana Bogotá – Cundinamarca…………”
En este texto, aparece la garantía del derecho a la participación de alcaldes
y de toma de decisiones a nivel local. Hecho diferente es que, la voluntad de
asociarse se convierta en obligatoriedad cuando se implemente este acto
legislativo.
Desde esa perspectiva, vemos que se llevó a cabo el debate en dos sentidos:
Uno, que las decisiones deben tomarse desde el nivel gerencial, lo cual
significaría necesariamente una limitación a la autonomía de Soacha para
solucionar sus problemas y de otros municipios; Otro, que, las decisiones
deben construirse desde las bases, respetando principios de autonomía
territorial. Al final, al asociarse Soacha, pensamos que implica la delegación
de competencias y seguramente recursos desde el nivel nacional para
sostener los gastos que devengue la burocracia del Consejo de la Región
Metropolitana Bogotá – Cundinamarca.

Resulta preocupante entonces, que la voluntad ciudadana y popular al elegir
su alcalde sea remplazada por el acuerdo y la voluntad política de
mandatarios y gobiernos del momento agregado a que los temas álgidos y
las inversiones en proyectos importantes, solo será consultado
posteriormente con el Concejo Distrital y la Asamblea Departamental de
Cundinamarca. Estos controles posteriores llevan a actuaciones dilatorias y
sin frutos como las investigaciones de la Contraloria que luego de lo
“exhaustivo” terminan en un anaquel pudriéndose.
En este orden, la consulta popular se hace necesaria en nuestra opinión por
la desconfianza hacia Bogotá si se miran los antecedentes en materia de
colaboración que no son los mejores. Tuve la experiencia propia desde la
Secretaria de Gobierno cuando solicité la colaboración de la Policía Nacional
en zonas de frontera y nunca la obtuve.
Nos queda entonces de entrada, la sensación, porque toda la implementación
de este acto legislativo está de por medio una ley orgánica; que el matrimonio
entre Bogotá y Cundinamarca-Soacha, en donde, en la práctica, las
decisiones de fondo las toma la pareja alcalde de Bogotá-Gobernador de
Cundinamarca, los municipios asociados asumen como incapaces de tomar
decisiones ante un Consejo regional que podría tomar decisiones sobre
temas sensibles como: Transporte, medio ambiente, ordenamiento territorial
y vivienda, y servicios públicos. Otros subtemas como la formulación de
Planes Maestros de Movilidad y Transporte Metropolitano con su respectiva
autoridad de transporte con jurisdicción metropolitana que planifique y
coordine el transporte público urbano con un criterio multimodal, haría
desaparecer la Secretaria de movilidad de Soacha que tanto esmero,
esfuerzo y talento le costó a un exalcalde en una noche de Diciembre
terminando su mandato; la formulación de un plan de vivienda integral
mediando las definiciones del uso del suelo que es una actividad muy
“llamativa e interesante” para los Concejales en su afán planificador de agotar
el suelo rural y su vocación ambiental, agrícola o productiva.
Conociendo la actividad de los H. congresistas que prefieren dar debates al
carriel como patrimonio nacional antes que a temas que favorezcan en estos
momentos a la población afectada por la pandemia y sin mayor atención en
salud, se debatirá la Ley Orgánica con ideas brillantes y el objeto de crear
una entidad Gerencial sin muchas funciones ni competencias donde puedan
hacer nombrar sus cuotas políticas, sin claridad de lo que haría para que sus
contratistas puedan cobrar sin mucho esfuerzo, y eso es seguramente lo que
la hace muy especial para los gana-gana del congreso.

Nos da un alivio saber que frente al proceso estuvo una congresista capaz y
honesta y que las intenciones también honestas y auténticas de personas,
movimientos y ciudadanos que acompañaron el proceso, son buenas, en lo
que no creemos, pues de hacerlo seriamos una “caterva” de estúpidos como
decía el Profe y exalcalde de Soacha es en los grandes intereses gremiales
y de explotadores del suelo con viviendas paupérrimas que ya no tendrán que
“tratar” con ambiciosos intereses locales sino que se propondrán arreglos
metropolitanos “de alto nivel” que les hará más fértil el camino a la “vivienda
de interés social” y a la pobreza de los municipios “asociados”.

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