Triste adiós a un ilustre historiador Cundinamarqués

Hoy, la historia de Colombia, especialmente la de nuestra Cundinamarca, está de luto. Así como perdió a Policarpa Salavarrieta, que era también su heroína, el municipio de Guaduas despide a su más ilustre historiador: el maestro JORGE DAVID RUBIO RODRÍGUEZ.

Como cundinamarqués y como gobernador, tuve la oportunidad de conocer a un gran caballero, un hombre bueno, noble y generoso; un ser humano con gran capacidad y profunda inquietud dialéctica e intelectual. Su memoria prodigiosa, así como su amor y pasión por nuestro departamento, por su historia, patrimonio, cultura y tradición, serán, como tinta indeleble, un legado imborrable en la memoria de quienes le conocimos.

Sus ponencias, muy detallistas, sobre los hechos históricos de la Patria, que conmovieron sus más profundos cimientos profesionales, lo encumbran como un precursor de la memoria colectiva, bastión de la academia de historia de Cundinamarca y referente en el ámbito nacional.

El Maestro José David dedicó su vida al discernimiento, al conocimiento y a la argumentación de nuestra identidad. Tanto en el ámbito nacional como departamental, este historiador y docente nos representó siempre con ímpetu, responsabilidad y admirable orgullo; actualmente, fungía como Presidente de la Academia de Historia de Cundinamarca y del Patronato colombiano de Artes y Ciencias. Fue Presidente del Colegio Máximo de la Academias de Colombia, entre otros laureles dignos de conmemorar.

Con su partida, nos queda no solamente un gran vacío; también debemos asumir el compromiso de continuar su legado, siendo emisarios de la identidad cundinamarquesa.

A su hijo Camilo, a su familia, a sus leales amigos, a los municipios de Guaduas y de Zipaquirá (donde residió los últimos años), a los cundinamarqueses y a los colombianos que lo conocieron y apreciaron, nuestro sentimiento de condolencia y solidaridad.

Paz en su tumba.

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